León Gaucho
Actualizado: 24 oct 2025
Del espectáculo a la libertad

El 11 de septiembre de 2008, Fernanda Cifuentes, cofundadora de Ecópolis, se encontró de frente con una escena impactante; un león evidentemente desnutrido que realizaba movimientos estereotipados dentro de un carromato del circo "Magnun" instalado en la ciudad de Concón, región de Valparaíso, Chile. Acto seguido, una llamada al resto del grupo y la decisión de hacer algo por él. El mismo día presentamos una denuncia ante el SAG provincial por tenencia ilegal de espécimen perteneciente a CITES y por maltrato animal prevista y sancionada en el artículo 291 bis del Código Penal , la cual fue recibida por el Sr. Claudio Banda, encargado del Departamento de Recursos Naturales.
Realizamos un seguimiento intensivo respecto de las condiciones de tenencia con el apoyo de voluntarios de las ORGs Animalismo V y Compañía San Francisco de Asis, elaboramos una bitácora de observación diaria durante 2 semanas y pedimos la opinión de médicos veterinarios especialistas: Dr. Gonzalo Chávez de la Universidad Santo Tomás sede Viña del Mar y la presidenta de SECVETCH, Sociedad Etológica Clínica Veterinaria de Chile, Dra. María José Ubilla. Entre las observaciones de la bitácora de observación relativas específicamente al comportamiento se destacan:
Poseía movimientos estereotipados, es decir, deambulaba de un lado para otro, permanentemente.
Ante la presencia de gran cantidad de público agarraba su plato vacío con los dientes y lo estrellaba contra las rejas de la jaula repetidas veces.
No rugía.
Se le observa aletargado.
No reaccionaba frente a estímulos externos como ruidos de autos, ladridos de perros, flash de cámaras, solo reacciona frente al ruido de bolsas ya que, de acuerdo a lo observado, lo relaciona con comida.
La alimentación no era la adecuada, no contaba con agua a libre disposición (solo se le daba de beber por las noches) su jaula no era cubierta de noche quedando a la intemperie, estaba destinado a un confinamiento y exhibición permanente. A muy poca distancia de su jaula había un generador de electricidad que emitía ruido las 24 hrs del día. Sus exámenes veterinarios arrojaron presencia de parásitos y poca masa corporal para un ejemplar de su edad y estaba desungulado (amputación de sus garras, una práctica habitual en circos con grandes felinos).
La Bitácora se ingresó en el SAG junto con el informe realizado por los médicos veterinarios especialistas y paralelamente solicitamos un cupo en el santuario Drakenstein Lion Park en Sudáfrica.
El 2 de octubre de 2008, Gaucho fue decomisado por el SAG por maltrato animal y tenencia ilegal de especies protegidas por la convención CITES y en una operación coordinada entre el SAG, Buinzoo, las policías y las organizaciones animalistas se llevó a cabo su traslado a Buinzoo como lugar temporal (ante la inexistencia de centros de rescate de grandes felinos) mientras se gestionaba el traslado definitivo a Sudáfrica.
Buinzoo decidió aceptar a Gaucho en dependencias no accesibles al público donde fue rehabilitado y preparado para su traslado definitivo.
Después de diez largos meses de planificación logística entre todas las instituciones involucradas y autorizaciones, el 25 de octubre de 2009, Gaucho entró a su jaula de transporte normada por IATA y fue llevado hacia aeropuerto Arturo Merino Benitez de Santiago de Chile . Acompañamos a Gaucho y allá nos encontramos con Röhlig Logistics encargados de su embarque. Todo iba perfecto, Gaucho estaba tranquilo, todos los papeles en orden, la jaula bien asegurada, hasta que la empresa de transporte aéreo decidió, a último minuto, cambiar el avión correspondiente al vuelo que llevaría a Gaucho a Sudáfrica y la jaula ya no entraba en el nuevo avión. Luego de muchas llamadas telefónicas Röhlig Logistics logró conseguir otro avión.
Después de un vuelo de más de 15 horas, Gaucho aterrizó en Johannesburgo. Allí lo esperaba Paul Hart, fundador de Drakenstein Lion Park, y su equipo. Pero su llegada no estuvo exenta de problemas. Un funcionario decidió retener a Gaucho y no le permitió continuar hasta Ciudad del Cabo por causa de un papel faltante. Después de muchos correos electrónicos, faxes y llamadas telefónicas, el funcionario se dio cuenta de que estaba en posesión de toda la documentación correcta y Gaucho fue autorizado.
Gaucho llegó al santuario en las primeras horas de la mañana del martes el 27 de octubre, cansado, deshidratado y estresado. Pero al abrir la jaula de trasporte en el lugar que sería su nuevo hogar, Gaucho salió rápidamente, tocó tierra por primera vez, sintió el sol sobre su melena y el techo era ahora el infinito cielo. Estaba desorientado pero luego comenzó a sentir el olor de sus nuevos compañeros felinos, a comer y tomar agua. Un momento extraordinariamente emocionante que puedes revivir a continuación:
Funcionarios del Gobierno de Chile, miembros de la Embajada de Chile en Sudáfrica, el director de Buinzoo y miembros de Ecópolis lo esperamos en el lugar.
Gaucho se adaptó rápidamente y no tardó mucho en convertirse en una de las personalidades más destacadas del santuario, le llamaban "surfer boy", porque decían que era tan relajado y "cool" que si hubiese sido humano seguro habría sido surfista. Se diferenciaba por ser más "moreno" que el resto de leones.
Gaucho vivió largos 14 años en el santuario y, si bien los leones machos no comparten espacio, formó buenas relaciones con sus vecinos del parque y tenía una relación fantástica, a través de la cerca que compartían, con el "pequeño Leo", que fue rescatado del Líbano en noviembre de 2011. Paul Hart decía que a Gaucho con los años se le detectó artritis (probablemente debido a la desungulación) y que estaría con tratamiento médico por el resto de su vida, sin embargo a menudo se los podía ver a ambos corriendo juntos de arriba a abajo. Gaucho también fue un león increíblemente vocal: siempre tenía algo que decir y a menudo iniciaba el coro rugiente después de la hora de comer.
Gaucho falleció el 10 de octubre de 2023 a los 18 años.
En rigor, lo extraordinario de la historia del león Gaucho es tan sólo su final: el hecho de su rescate y liberación en un Santuario de felinos en Sudáfrica. Pero la vida pasada de Gaucho continúa siendo una condena para cientos de animales en los circos; animales que nacieron para ser libres y que en cifras alarmantes son mantenidos, reproducidos y comercializados ilegalmente.
Nuestro querido Gaucho es la punta del iceberg de un problema que pocos se atreven a pronunciar.
Mientras haya en Chile circos con animales habrá Gauchos por doquier, habrá comercio ilegal de especies protegidas, habrá cruza y reproducción para venta de cachorros a precios de mercado, en fin, habrá sufrimiento animal para nuestro lucro y diversión.
La pregunta es ¿en qué país queremos vivir? ¿En un país que cada 6 años conceda el regreso al hábitat a un animal de circo? ¿2003 chimpancé Toto, 2009 león Gaucho? ¿En un país que entrega la custodia permanente de los animales decomisados a los mismos infractores, porque una burocracia insensata así lo determina?
Sin duda, celebramos que el Estado de Chile, en el caso de Gaucho, haya asumido su responsabilidad y compromiso con la comunidad internacional, cumpliendo los tratados suscritos que protegen mundialmente a las especies amenazadas (CITES). Pero es necesario acotar que, en este proceso, ha sido determinante la participación y aportes específicos de las ONG's, y privados, en el rescate de Gaucho y en la búsqueda y obtención de un cupo en el Drakenstein Lion Park.
Esta experiencia demanda, de la sociedad toda, una profunda reflexión. En Chile, Ad portas del Bicentenario, aún debemos ganar muchas batallas; pero la más importante es aquella que se libra en la conciencia de las personas.
¡Que Vivan los Circos, Pero Sin Animales!
Gaucho en el santuario Drakenstein Lion Park




Comentarios